Se demuestra que personas sanas poseen más genes mutados de lo que se creía

Durante nuestra vida hemos asumido que las mutaciones están asociadas casi categóricamente a poseer alguna deficiencia, síndrome o enfermedad: cuantas más mutaciones posea una persona, más propensa será a padecer cáncer, infarto de miocardio, inmunodeficiencias… entre otros.

Esta premisa, en un principio era considerada como completamente cierta, pero un estudio recientemente publicado en el American Journal of Human Genetics ha demostrado que las personas sanas portan en su DNA unas 400 mutaciones, algunas de ellas asociadas a enfermedades.

A primera vista esta noticia puede sonar irrelevante pero, en realidad, lo sorprendente de esta conclusión a la que se ha llegado, es que siempre se ha asumido que un individuo sano poseía muchísimas menos mutaciones (4 veces menos aproximadamente), por lo que este hallazgo ha originado cierto revuelo entre los integrantes del proyecto. Para Chris Tyler-Smith, miembro de esta línea de investigación y del Wellcome Trust Sanger Institute (Cambridge, Inglaterra), le resultó bastante chocante el hecho de que se encontraran grandes cantidades de mutaciones perjudiciales; un par de ellas estarían relacionadas con el padecimiento de alguna enfermedad.

Desde hace tiempo se han realizado estimaciones, mediante un enfoque indirecto y el uso de bases de datos genómicas, sobre la frecuencia de mutaciones perjudiciales y aquellas que podrían desencadenar una enfermedad. Sin embargo, el catálogo que muestran estas bases de datos es imperfecto: no están completos ya que la mayoría de las mutaciones en la población humana son muy raras y el descubrimiento de alelos asociados a enfermedad apenas ha empezado en muchas poblaciones; además, estas bases de datos pueden contener entradas que han sido incluidas erróneamente como variantes que causan enfermedad. De hecho, Tyler-Smith señala que las estimaciones oscilan de entre un puñado hasta 100 o más enfermedades graves asociadas a mutaciones.

Debido a estos fallos que Tyler-Smith y sus colegas observaron, re-enfocaron estas estimaciones, pretendiendo hacerlas más precisas y teniendo en cuenta estas imperfecciones de las bases de datos. Para ello, evaluaron el número de mutaciones potencialmente perjudiciales en los genomas de personas aparentemente sanas usando datos del genoma secuenciado proveniente del Proyecto Piloto “1,000 Genomas” de 179 individuos de los Estados Unidos, Japón, China y Nigeria que se ofrecieron a desvelar su genoma, además de predicciones actuales y bases de datos de mutaciones perjudiciales. Cada individuo presentó de 281 a 515 sustituciones sin sentido, de las cuales eran homocigóticas de 40 a 85;  se preveía que podrían ser altamente perjudiciales. Estos individuos también poseían de 40 a 110 variaciones clasificadas como mutaciones causantes de enfermedades según la Human Gene Mutation Database (HGMD) y muchos polimorfismos asociados a enfermedad.

Dr. Chris Tyler-Smith. Fuente: Wellcome Trust Sanger Institute

En una entrevista radiofónica en la NPR (National Public Radio), Tyler-Smith no pudo ocultar su asombro ante los resultados que reportaba este estudio. “Es bastante sorprendente que la gente esté caminando aparentemente sana a pesar de que estamos viendo en su genoma conocidas mutaciones asociadas a enfermedades”.

Muchos investigadores ven en estos resultados un gran avance en el campo del estudio y diagnóstico de mutaciones, sobre todo en recién nacidos. Sin embargo, hay expertos que opinan que la secuenciación genética generalizada puede acarrear serias preocupaciones y confusión, al ser capaz de hallar mutaciones que podrían asustar a la gente de a pie.

Uno de los portavoces de este pensamiento es Robert Green, genetista de la Universidad de Harvard, que en un principio también se sorprendió y mucho con los resultados de esta investigación. Aun así, él es de la firme convicción de que el hecho de que una persona posea una mutación en un gen determinado, no supone que ese individuo, en un futuro inmediato, o en algún momento de su vida, desarrolle la enfermedad asociada a dicho gen.

James Evans, de la Universidad de Carolina del Norte, comparte la misma opinión: “Todos somos mutantes. La buena noticia es que la mayoría de esas mutaciones no causan de forma abierta alguna enfermedad, y parece ser que poseemos todo tipo de mecanismos de copia de seguridad y redundancia para evitar su aparición”.

Fuentes bibliográficas:

Notas de prensa:

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