30.000 años bajo el hielo: la vuelta del virus más grande del mundo

El hielo ártico es capaz de esconder grandes e inquietantes secretos. Entre ellos se encontraba el virus más viejo y grande conocido por el hombre. Tras su extracción del permafrost por parte de un equipo de científicos, que ni si quieran sabía que el virus estaba allí, en 2012 fue devuelto a su actividad. Ahora, tras poco más de un año de trabajo los resultados son claros: Pithovirus sibericum todavía es infeccioso, aún a pesar de llevar 30.000 años bajo el hielo.

El Pithovirus, además de ser tremendamente antiguo es gigante. Teniendo en cuenta que es un virus, el hecho de que mida más que algunas bacterias es poco menos que impresionante. De hecho es la partícula vírica más grande conocida, alcanzando las 1,5 micras de longitud y 0,5 micras de diámetro. Este tamaño supera con creces el de Pandoravirus dulcis que ostentaba anteriormente el podio con 1 micrómetro de longitud y visible al microscopio. Aunque los virus gigantes no son del todo nuevo en el mundo científico, siguen, en muchas ocasiones siendo todo un misterio. Sin embargo, cada vez se comprende mejor la naturaleza de estas formas de la naturaleza, entendiendo que no son simples rarezas sino que existe una variación más extensa de la que se creía en cuanto a virus gigantes.

Pithovirus, algo complétamente único

No es solo su tamaño ni su antigüedad lo que hacen de Pithovirus un virus único en sus propiedades. En primer lugar, al ser observado mediante microscopio electrónico gracias a su enormidad, se puede observar una curiosa estructura en forma de panal de abeja. Ésta forma un tapón en la cápsida del virus, justo en su apertura. Las copias realizadas por Pithovirus no se realizan en el núcleo, apoderándose de la maquinaria replicativa de la célula como de costumbre. En vez de eso, este virus gigante monta su propio sistema de replicación en el citoplasma.

Pithovirus sibericum
Pithovirus, detalle completo en falso color. Fuente: Materia – J.Bartoli, C. Abergel

Además, tan sólo un tercio de las proteínas de Pithovirus están relacionadas con las proteínas ya vistas en el resto de virus del mundo. Por si todo esto fuera poco, su genoma es increíblemente pequeño para su tamaño. Desde luego mucho más que el observado para el resto de Pandoravirus y virus gigantes hasta ahora. El Pithovirus es mucho menos compacto que cualquier otro virus, poseyendo un interior hueco y prácticamente vacío. Todo esto es algo muy interesante para tenerlo en cuenta ya que recordemos que estamos hablando de un virus con 30.000 años a su espalda. ¿Ha cambiado tanto el panorama desde hace 300 siglos?

Viejo, pero activo de nuevo

Otro aspecto fundamental de la investigación llevada a cabo por Jean-Michel Claverie y Chantal Abergel, los biólogos evolutivos tras este descubrimiento, era saber si Pithovirus seguía siendo activo a pesar de llevar tanto tiempo bajo el hielo y con la variación tan enorme a la que se expone debido al efecto de la evolución. El resultado fue sorprendente e inquietante: Pithovirus todavía puede, y de hecho lo hace, infectar activamente. La prueba realizada con los protistas Acanthoamoeba muestran la capacidad de este fósil para reaccionar con especies actuales a pesar de que su hospedador natural hace más de 30.000 años que no existe como tal. Por suerte, como decíamos, solo afecta a amebas pero, ¿existen virus gigantes que afecten al hombre? Lo cierto es que según Christelle Desnues, del French National Centre for Scientific Research en Marsella, podría ser.

Solo existe un caso documentado de infección humana por parte de un virus gigante

Según afirma este investigador existe al menos un precedente de infección por parte del denominado Marseillevirus aunque este es el único caso documentado al respecto por lo que parece poco probable que los virus gigantes supongan un peligro para nuestra salud. No obstante, Claverie y Abergel, quienes estudian los virus gigantes desde la aparición del primer Mimivirus, en 2003, han resaltado una consecuencia muy importante de este experimento. Si el calentamiento global, la explotación a toda costa y otros procesos son capaces de desenterrar virus,como este, que llevaban largo tiempo sepultados, ¿quién sabe si no serán perjudiciales para nosotros u otras especies? Parece algo más propio de un cuento de ciencia ficción que de la realidad, y puede que así sea puesto que lo más normal es pensar que esta no es la primera vez que reaparecen organismos o estructuras biológicas del pasado.

Pero siempre nos quedará la inquietud de saber qué más puede esconderse bajo el hielo.

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Fuentes Bibliográficas

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